26/7/2026 BioeticWeb. Entre el 1 y el 17 de mayo de 2026, Gallup llevó a cabo su encuesta anual Values and Beliefs sobre una muestra de 1.001 adultos estadounidenses, con un margen de error de ±4 puntos porcentuales
Los resultados de esta edición permiten identificar variaciones significativas respecto de años anteriores en la aceptación moral de diversos comportamientos, así como tendencias de fondo que merecen un análisis detenido.
Actualidad 2026

Las cinco variaciones más importantes
Según esta encuesta de Gallup, la aceptación moral de cinco comportamientos habituales —los anticonceptivos, tener un hijo fuera del matrimonio, el juego, las relaciones sexuales entre adolescentes y la clonación de animales— ha descendido significativamente (entre 6 y 9 puntos porcentuales) en comparación con el año pasado. 
Tres de estos comportamientos han alcanzado mínimos históricos: Control de la natalidad: 83 % (frente a un 90 % que se había mantenido estable a lo largo de la historia) Apuestas: 57 %; Clonación de animales: 27 %.
Tambien es importante señalar la disminución de la aceptación del sexo entre adolescentes que ha pasado del 46 % en 2022 al 35 % en 2026, una reducción de 0nce puntos en apenas cuatro años

Cuestiones LGTBQ+ y cambio de sexo
El 62% considera moralmente aceptables las relaciones homosexuales, cifra que, si bien sigue siendo mayoritaria, representa el nivel más bajo desde 2016. En la misma línea, el apoyo al matrimonio legal entre personas del mismo sexo ha retrocedido seis puntos desde su máximo registrado entre 2022 y 2023..
Resulta significativo que, pese a que la sentencia Obergefell v. Hodges (2015) legalizó el matrimonio igualitario a nivel federal, la proporción de adultos LGBTQ+ que declara haber contraído matrimonio legal con una pareja del mismo sexo ha descendido del 10 % al 8 % actual.
Un dato también relevante es la percepción de la moralidad del cambio de género que ha disminuido ocho puntos(38%) desde 2021, situándose en el 38%

Inicio y final de la vida: aborto y eutanasia
Aborto
Quizá sea el dato más relevante del Informe. Aunque las variaciones según sexo, edad, nivel de estudios y partido político, son importantes, se puede decir que, en general, un 48% de los estadounidenses preferiría que el aborto fuera legal en todas (33%) o la mayoría (15%) de las circunstancias, mientras que un 49% preferiría que fuera ilegal (17%) o legal solo en pocas circunstancias (32%).
Esta polarización, prácticamente en empate técnico, es coherente con la tendencia observada desde 2022, pero contrasta con el cuarto de siglo anterior, período en el que la mayoría de la opinión pública favorecía leyes más restrictivas. En mayo de 2022, poco después de la filtración del borrador de la sentencia Dobbs, el apoyo a la legalidad amplia alcanzó por primera vez una mayoría del 53 %, cifra que ha vuelto a descender hasta la situación actual
Suicidio asistido/Eutanasia
El suicidio asistido y la eutanasia son situaciones que tienen parecido pero que son distintas, y no deben confundirse. En la primera el profesional sanitario lleva a cabo la acción de acabar con la vida de una persona. En la segunda, suministra los fármacos que la persona puede utilizar para suicidarse.
En cuanto a su legalidad, la encuesta de 2026 no incluyó preguntas específicas sobre este punto; los datos más recientes disponibles corresponden a 2024. Según estos, un 71 % de los estadounidenses considera que los médicos deberían poder, por ley, poner fin a la vida del paciente por medios indoloros cuando este y su familia lo soliciten (eutanasia), mientras que un 66 % opina lo mismo respecto de que el médico ayude al paciente a suicidarse (suicidio asistido, empleando explícitamente el término «suicide»)

Esta diferencia de cinco puntos es consistente con una tendencia histórica: la eutanasia recibe sistemáticamente mayor respaldo que el suicidio asistido, diferencia que Gallup atribuye a la carga social y religiosa asociada al término «suicidio»
En cuanto a la moralidad, la encuesta solo indaga sobre la aceptabilidad del suicidio asistido, sin preguntar directamente por la eutanasia. Un 49 % lo considera moralmente aceptable, frente a un 45 % que lo juzga moralmente incorrecto. El dato es especialmente significativo si se compara con la serie histórica: entre 2015 y 2024, la aceptación moral del suicidio asistido llegó a alcanzar el 53 % (2023) y el 57 % (2017), por lo que el descenso al 49 % actual representa una reversión notable de la tendencia.
Diferencias según afiliación política

En 14 de los 20 comportamientos evaluados, la proporción de votantes demócratas que los considera moralmente aceptables supera de forma significativa a la de los votantes republicanos, si bien la magnitud de la brecha varía considerablemente según el comportamiento en cuestión. Las diferencias más pronunciadas —de 55 puntos— se observan en torno al aborto y al cambio de género. La brecha respecto de las relaciones homosexuales no es muy inferior, con 46 puntos. Diferencias de entre 24 y 38 puntos se registran en cuestiones como el suicidio asistido por un médico, las relaciones sexuales adolescentes y prematrimoniales, tener un hijo fuera del matrimonio, la pornografía, la investigación con células madre embrionarias y el suicidio.
En sentido contrario, los votantes republicanos muestran una aceptación considerablemente mayor que los demócratas en tres ámbitos: la pena de muerte (43 puntos de diferencia), la compra y uso de prendas de piel animal (23 puntos) y la experimentación médica con animales (8 puntos).
Conclusiones
El dato más destacable de esta edición de la encuesta es el cambio de tendencia en la aceptación de opciones que cabría calificar de «liberales», es decir, aquellas que priorizan el ejercicio individual de la libertad frente a la consideración de sus consecuencias sociales.
Cabe plantear la hipótesis de que la opinión pública esté comenzando a valorar la repercusión social de determinadas conductas antes entendidas primordialmente como ejercicio de la libertad individual. Los cambios de actitud respecto de la pornografía, el cambio de sexo en menores o adolescentes, y las relaciones sexuales entre adolescentes podrían estar vinculados a una creciente percepción de los daños asociados a dicha permisividad.
En la misma línea, resulta significativa la caída de siete puntos en la aceptación del uso de anticonceptivos y de nueve puntos en la aceptación de tener hijos fuera del matrimonio.
Teniendo en cuenta que arios de estos puntos de inflexión se sitúan en torno a 2020-2021, es plausible que la experiencia de la pandemia haya propiciado un período de reflexión colectiva que ha moderado la valoración social de ciertos comportamientos.
Podría hablarse también de una cierta «fatiga cultural», que estaría generando un retorno parcial hacia estándares más tradicionales de moralidad personal y familiar, posiblemente como reacción defensiva ante la incertidumbre y el deterioro de la confianza interpersonal.
También hay que tener en cuenta el crecimiento de valores tradicionales. Más del 80% de los estadounidenses coinciden en que el respeto, la familia, la confiabilidad y la libertad son valores importantes para ellos, y al menos tres cuartas partes opinan lo mismo sobre la amabilidad, la salud, la integridad, la felicidad y el conocimiento.
Diversos autores han señalado, además, el sorprendente aumento de la importancia atribuida a la religión entre los hombres jóvenes, fenómeno que en algunos casos no se traduce necesariamente en un retorno a la práctica religiosa, sino en lo que se ha denominado una «religiosidad performativa». En otros casos aparece asociado a valores vinculados con la práctica religiosa propiamente dicha
